Ray Pavas
Tenía 15 años cuando por casualidad vio a un indígena dictando un taller de azabaches y semillas en la Plaza Bolívar de Puerto Ayacucho y desde entonces, las semillas, las plumas, el guaral, y otros elementos del entorno de la Amazonía se hicieron parte de su trabajo.“Las semillas son mi tesoro, son conocimiento y riqueza, y eso lo digo en tiempos de minería… Yo voy a la selva, pido permiso y busco semillas, luego me dedico a elaborar collares, zarcillos e incluso vestidos, trajes de fantasía y otras prendas”.
Ray supo de la convocatoria de la caja comunal y se animó a participar, ya han transcurrido tres años y aún se mantiene activo en talleres y ferias, “La caja comunal me dio un aporte y lo usé en comprar materiales… Hice más de cien collares que logré vender, y pude obtener un ingreso para pagar el crédito y mi ganancia para seguir haciendo mi trabajo”.
Para Ray las semillas son elemento de vida, cultura e identidad, en su hacer se encuentra perfecta armonía entre los conocimientos ancestrales y el desarrollo de un proceso productivo que respeta la naturaleza y le aporta calidad de vida. “Cada semilla tiene su oración, eso lo he aprendido de los sabios. Cada encuentro con los sabios y las semillas es un reencuentro con mis raíces… por eso, cuando la gente usa mis collares me siento orgulloso, porque están mostrando mi cultura, con mi trabajo quiero mostrar mi Amazonía, mi cultura”.
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